Miedos, pensamientos negativos y miedo al miedo

Miedos: causas y consecuencias

miedo

La Ansiedad y la Depresión como muchos de este tipo de trastornos emocionales puede llevarnos, no solamente a experimentar síntomas desagradables, sino a también a sentir emociones negativas, miedos, y quizás miedo al miedo.

Esto a veces es causado porque la mente va aprendiendo a comportarse de esta manera por «acostumbramiento». Pasamos tanto tiempo estando atentos a chequear cómo nos sentimos, qué sentimos, por qué surgen los síntomas que padecemos, cómo nos deshacemos de ellos, etc. que la mente se encuentra dispuesta a activar esta conducta en cualquier momento que asociemos con algún episodio de ansiedad vivido, o algún síntoma que sufrimos durante alguna etapa depresiva, y el miedo se apodera de nosotros a través de nuestra mente, de nuestros pensamientos.

Vamos preparándonos para combatir el malestar emocional y la ansiedad que están amenazando con surgir en cualquier momento, porque eso es lo que últimamente venimos haciendo…

Por ello, hay que saber que esta conducta catastrofista es posible «des-aprenderla», para ellos debemos re-entrenar nuestra mente.

Podemos adoptar algunas técnicas para superar estos temores infundados y reeducar nuestra mente para pensar de forma positiva y a no asociar sensaciones actuales con eventos del pasado.

Técnica del Observador. Consiste en observar desde fuera tu miedo o ansiedad, como si fueras un observador externo. Observa el efecto que te produce, el ritmo de tu corazón, tus manos sudorosas, tus pensamientos y todo lo que haya en ese momento en tu mente o en tu cuerpo, siempre situándote desde fuera.

Técnica del ser Realista. Pregúntate si estás siendo realista, si realmente lo que vives o sientes es tan malo como imaginas, si estás exagerando, si tu preocupación, miedo, ansiedad, etc, no son desmedidos. Pregúntate qué puedes hacer para afrontar esta situación, o a quién puedes pedir ayuda.

Técnica de Protección. Imagina que alguien o algo te está protegiendo y te da seguridad. Por ejemplo, puedes pensar en una persona conocida o imaginaria que está a tu lado y te inspira confianza y calma. O puedes imaginar que te rodea una burbuja o halo de luz que te aporta energía, vitalidad y fuerza y te protege.

El miedo y la ansiedad como síntomas que representan protección o defensa contra algo que puede causarnos daño

El miedo puede ser el resultado o la reacción que tenemos para protegernos. Cada quien tiene sus propios miedos y sus causas, éstos son tan únicos como lo somos las personas. Es importante saber que el miedo no es el problema, sino la consecuencia de éste. Cuando comprendemos que el miedo es el resultado de un proceso, podemos buscar más claramente la solución del mismo. No debemos asustarnos de tener miedo, sería raro que las personas no tuviéramos miedo a algo alguna vez.

Lo que sucede es que las personas reaccionamos a las emociones negativas aun con más temor, lo que hace que la situación se sienta peor.

Lo mejor es aceptar los miedos, los pensamientos y las emociones que tengamos y encaminarlas hacia un bienestar que se logra, sabiendo que están allí por algo, para avisarnos que algo no anda bien, y que debemos tranquilizarnos para ubicar qué es y encontrar la manera de superar esta situación, ya sea por nosotros mismos o pidiendo ayuda. No debemos juzgarnos por sentir lo que sentimos, o por creer que somos débiles, raros o temerosos, porque no es así. Sentir miedo es de lo más normal. Y normal es también querer sentirnos bien, por ello la búsqueda de ayuda y de mejoría es un paso crucial y que nos indica que estamos en el camino correcto.

Nadie nace sabiendo cómo enfrentar las cosas que vivimos, ésto es algo que vamos aprendiendo sobre la marcha.

A veces no sabemos qué hacer con esos sentimientos desagradables o esas sensaciones feas y lo que tendemos a hacer es querer huir, ocultar lo que nos sucede, reprimimos y rechazamos aquello que nos causa temor e inseguridad y empezamos una lucha interna por querer negar lo que está sucediendo. En lugar de eso debemos aceptar y reconocer lo que experimentamos, para luego buscar la solución a la causa de aquello que lo produce.

Cuando podamos hacer esto, empezaremos a transitar nuestro camino hacia un sentirnos mejor.

Deja un comentario